Tras casi 25 años de seguimiento, el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales , Luis M. Carrascal, junto a Ángel Moreno, técnico de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y al consultor medioambiental Alejandro Delgado, ha podido comprobar la enorme resiliencia de los pinzones azules, de Gran Canaria, cuya población ha logrado recuperarse, e incluso aumentar, tras el catastrófico incendio que sufrió en 2007 su única área de distribución conocida.

Asimismo, han descrito las condiciones idóneas para la supervivencia de esta especie, información útil que permitirá encontrar nuevas áreas para su reintroducción.
Desde que en 1994 el Pinar de Inagua fuera declarado reserva natural integral, se ha monitorizado la abundancia de las poblaciones de pinzones azules, una pequeña ave forestal de la familia de los fringílidos.
Se trata de un endemismo exclusivo de Gran Canaria donde su distribución está restringida a la extensión del Pinar de Inagua-Ojeda-Pajonales.
La densidad reproductiva del pinzón azul se mantuvo estable en Inagua desde 1994 hasta antes del incendio, momento en que su población se redujo a la mitad.
Desde 2008 la población fue aumentando gradualmente hasta alcanzar la mayor densidad registrada con un aumento de casi el 24%.
Para el investigador del MNCN: “Este estudio demuestra que estas pequeñas aves tienen una enorme resistencia ante eventos catastróficos y que, si bien la creación de la reserva integral de Inagua no promovió un aumento generalizado de la población ni protegió a la especie frente a una crisis demográfica, es más que probable que evitara una disminución más profunda de sus poblaciones a lo largo de los últimos 25 años”.