El juego permite crear un laboratorio de variables controladas y reglas marcadas donde probar cosas nuevas y dar rienda suelta a la creatividad

Pueden los juegos mejorar el aprendizaje? La respuesta es clara y contundente: SÍ. Jugar es algo innato al ser humano. Pocas cosas crean un espacio más seguro y conocido como el juego, donde los participantes se relacionan, exploran, desarrollan habilidades y, en definitiva, aprenden.
El juego permite crear un laboratorio de variables controladas y reglas marcadas donde probar cosas nuevas y dar rienda suelta a la creatividad en un entorno que permite la participación y la interacción.
Muchas veces, en el espacio de juego, los jóvenes pueden simplemente “ser”. Alejados del mundo real, los jóvenes pueden practicar nuevos hábitos, nuevas formas de relacionarse con las personas y nuevas técnicas de resolución de problemas.

De manera inherente al propio juego, encontramos desafíos, novedades y retos, ingredientes que nuestro cerebro necesita para desarrollarse y mantenerse en perfecto estado.
El juego desarrolla la comunicación y las habilidades sociales, siendo muy útil para mejorar habilidades socioemocionales y favoreciendo el crecimiento del individuo y del propio grupo.
A todo esto hay que sumar que el juego es algo innato en los jóvenes. Es la manera de conocer el mundo, estando activos y comprometidos con el momento presente. ¿Acaso no son estos motivos suficientes para incorporar el juego como herramienta de aprendizaje en los jóvenes?

Aprender jugando
Te planteo 3 consejos para comenzar a trabajar el aprendizaje basado en juegos (ABJ) en grupos:
- Crea grupos para jugar donde existan varios perfiles diferentes. Cuanto más heterogéneo sea el grupo, mucho mejor. Así cada miembro podrá mostrar sus habilidades en determinados momentos, permitiendo una mayor integración y desarrollando empatía con el resto de su grupo.
- Selecciona el juego que más se adapte a la competencia o habilidad que quieras desarrollar. No se trata de jugar al juego con las reglas originales, sino que tu labor será adaptar las normas a la edad y condiciones de cada grupo, permitiendo que se consigan los objetivos finales propuestos.
Recuerda siempre que nos buscamos “jugar por jugar”, sino que el objetivo es jugar con un propósito. Nuestra experiencia demuestra que una de las mejores formas de aprender es jugando, así que ¡anímate y juega!